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Cómo se desmantela una plataforma petrolera

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Suenan como el tipo de arsenal controlado por un villano de las películas de James Bond: megabuques de doble casco, láseres, robots submarinos y sierras de diamante.

Pero son en realidad las herramientas que necesitarán los ingenieros para deshacerse de cientos de plataformas de petróleo y gas que operan en yacimientos que pronto quedarán abandonados en el Mar del Norte.

Mientras los parques eólicos, una fuente de energía más ecológica, comienzan a poblar sus aguas -en la actualidad hay 3.000- las plataformas de petróleo y gas de la zona que ayudaron a impulsar la economía de Europa durante 40 años se enfrentan a un ignominioso fin en depósitos de chatarras.

Pero llevarlas allí será endiabladamente difícil.

Las reservas de hidrocarburos del Mar del Norte se están agotando y cientos de equipos de perforación de petróleo y gas se están acercando al final de su vida productiva.

Mientras más se vacían sus pozos, más costoso es mantener una plataforma, dice Richard Neilson, un físico especializado en tecnologías de mar adentro en la Universidad de Aberdeen.

Contribuye a esta espiral económica descendente los precios bajos sostenidos del petróleo, por lo que ahora un tercio de los campos petroleros operan con pérdidas.

Se suma la incertidumbre tras el voto de Reino Unido para salir de la Unión Europea, y el resultado, dice agencia de noticias Bloomberg, es un declive que alimenta una ola de cierres de plataformas.

Pero desmantelarlas no es una tarea fácil.

No pueden simplemente abandonarse

En virtud de un protocolo suscrito por 15 naciones -la Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico Nordeste, conocida como OSPAR-, las plataformas en altamar no pueden ser dejadas a su suerte, a que se oxiden y caigan en pedazos, ya que corren el riesgo de dañar los frágiles ecosistemas marinos.

La Convención OSPAR, que entró en vigor en marzo de 1998, exige que la superestructura masiva de una plataforma sea eliminada de alguna manera y retornada a la costa para su reciclaje.

Esta “parte superior” incluye todo el núcleo de la plataforma de petróleo o gas, los módulos de perforación, producción y procesamiento, la cubierta para helicópteros y alojamiento de la tripulación.

Luego debe ser tratada la estructura de soporte submarino de la plataforma. Esta puede ser una base de hormigón ultrapesada con celdas de cemento para almacenamiento de petróleo o una subestructura de marco y patas de acero llamada “chaqueta”.

La estructura de soporte de la plataforma tiene que ser eliminada por completo si pesa menos de 10.000 toneladas, pero si la plataforma es más pesada, y se construyó antes de 1999 -antes de que, como arte del diseño, se incorporaran consideraciones para desarmarla-, las compañías de petróleo y gas pueden tratar alegar un caso de excepción, para dejar gran parte de ella en su lugar.

Debido a que están construidas para soportar vientos de fuerza huracanada y las olas más potentes, no hay nada remotamente simple en la separación o eliminación de una plataforma petrolera marina.

Números en grande

En la actualidad hay 470 plataformas petroleras o de gas, 3.000 tuberías que deben clausurarse y 5.000 pozos que necesitan ser tapados con cemento hasta una profundidad de miles de metros.

Las superestructuras pesan decenas de miles de toneladas; por ejemplo, la parte superior de la plataforma Brent Delta de Shell pesa 24.000 toneladas.

Las estructuras de patas de hormigón de Shell en el campo Brent “pesan 300.000 toneladas, lo mismo que el Empire State Building”, dice Duncan Manning, director de desmantelamiento de Royal Dutch Shell para ese campo.

Si no hay una plataforma por encima de un pozo, debido a que se ha trasladado a otra más productiva, una plataforma móvil de perforación llamada jack-up o autoelevable se aparca sobre ella para hacer el trabajo. Es caro y duplica el costo de tapar el pozo.

Hay tres formas principales para eliminar las superestructuras pesadas.

La primera es un método que la industria apoda “pequeña pieza”, en el cual la propia la grúa de la plataforma arranca partes de la superestructura, dejando caer la chatarra en una barcaza que conduce las piezas a un centro de reciclaje en tierra.

“El segundo método se llama instalación inversa”, señala Manning. “En lugar de despegar pequeños trozos se sacan módulos más grandes con una grúa flotante muy grande amarrada al lado de la plataforma. A continuación, los módulos completos flotan en una barcaza mucho más grande para el reciclaje”.

El tercer método, que Shell va a utilizar en su plataforma Delta Brent, debe ser un todo un espectáculo: las 24.000 toneladas en la parte superior se sacarán en una sola operación utilizando un diseño especial de grúas colocado entre las proas de un gigante catamarán, formado por dos petroleros soldados entre sí, de modo que cada proa se coloca a cada lado de la plataforma.

Más del “catamarán gigante”

Una vez que la plataforma está en la ranura entre ambas proas, los brazos de la grúa se deslizan por debajo de la parte superior y la levantan. Al menos, esa es la teoría.

La enorme nave, que pesa poco menos de un millón de toneladas y mide casi medio kilómetro, fue construida en Corea del Sur por el operador de buques Allseas Group. Se llama Pioneering Spirit (Espíritu pionero) y permite que alrededor del 97% de la parte superior sea reciclada.

Una vez que se ha eliminado la parte superior, hay que lidiar con la estructura submarina de hormigón o la “chaqueta de metal”.

Lo que parece estar sucediendo es que a las compañías de petróleo y gas se les permite dejar las estructuras de hormigón ultrapesadas en el fondo del mar, mientras que deben deshacerse de la mayor parte del metal por encima de ella, por lo menos hasta una profundidad por la que los barcos puedan pasar sin obstáculos.

Y bajo el agua entran en juego muchas tecnologías de corte submarino, como chorros de agua abrasivos, cizallas hidráulicas y sierras de diamante, opcionalmente unidas a robots submarinos o vehículos operados a control remoto (ROV).

En el futuro, serán necesarias técnicas mejores y más rápidas para limpiar de plataformas el Mar del Norte. El grupo de Neilson en la Universidad de Aberdeen, junto a Peter Gledhill de la firma Deep Ocean Limited, están trabajando en el perfeccionamiento de técnicas de corte por láser más eficientes y rápidas para estructuras submarinas.

Una vez que las plataformas del Mar del Norte sean historia, sin embargo, las herramientas que se utilizan para eliminarlas pueden encontrar un nuevo objetivo: las turbinas eólicas en el mar.

La Convención OSPAR abarca cualquier “actividad humana que pueda afectar negativamente” al medio marino del Mar del Norte, y ellas también algún día llegarán al final de su vida útil. Entonces deberán ser recicladas.

Fuente. Paul Marks | BBC Future

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Sobre el Autor

José Di Bartolo