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Lee Jae Yong, el multimillonario heredero del imperio Samsung

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Se trata del último giro en un controvertido caso de tráfico de influencias que hizo caer el gobierno de la expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye.

El empresario, también conocido como Jay Y. Lee, ya había sido sentenciado a cinco años de cárcel por cargos de corrupción en 2017, aunque salió en libertad menos de un año después, cuando un tribunal de apelaciones desestimó algunos de los cargos y suspendió su sentencia.

Aunque Lee es oficialmente el vicepresidente de la firma, en la práctica asumió el liderazgo del conglomerado desde que su padre dimitió por problemas de salud.

Este nuevo revés judicial pone una vez más sobre la mesa el tema del futuro del liderazgo del líder mundial en la fabricación de teléfonos inteligentes y chips de memoria.

Samsung es considerado el más grande los “chaebols”, término por el que se conocen los imperios familiares industriales en Corea del Sur.

Su volumen de negocio global representa cerca de un quinto del Producto Interno del Bruto (PIB) del país, de manera que la sentencia condenatoria de su líder puede tener repercusiones dentro y fuera de la nación asiática.

Expertos dicen que la sentencia podría crear un vacío de liderazgo y obstaculizar la toma de decisiones de Samsung sobre futuras inversiones a gran escala.

“Es realmente un gran golpe y una gran crisis para Samsung”, dijo Kim Dae-jong, profesor de negocios en la Universidad de Sejong, a la agencia AFP.

“Entregó activamente sobornos”

A sus 52 años, Lee es el cuarto hombre más rico de Corea del Sur, con una fortuna estimada por Forbes en US$9.400 millones.

Divorciado y padre de dos hijos, el magnate -que estudió en la Escuela de Negocios de Harvard- se convirtió en 2009 en uno de los presidentes de Samsung y en 2013 fue nombrado vicepresidente de Samsung Electronics, la división que fabrica desde teléfonos inteligentes y televisores, hasta cámaras y discos duros.

Pero desde que el padre de Lee sufrió un ataque al corazón en 2014, se le ha considerado el jefe de facto de todo el grupo Samsung y, en consecuencia, el responsable de los problemas corporativos del gigante.

Tras haber cumplido una mínima parte de su primera condena por corrupción, Lee pidió perdón en mayo del año pasado por los delitos corporativos en los que había participado.

“Nuestra tecnología y productos son considerados de primera clase, pero la mirada pública hacia Samsung sigue siendo dura”, dijo Lee. “Esto es mi culpa. Pido disculpas”.

“Me aseguraré de que no habrá más controversias sobre la sucesión en la administración”, agregó. “Y nunca tomaré ninguna medida que vaya en contra de la ley”.

Pero ni sus disculpas, ni sus promesas, evitaron que la justicia emitiera una nueva condena.

Según el veredicto de la corte, Lee “entregó activamente sobornos e implícitamente pidió a la presidenta que usara su poder para ayudarlo en su sucesión sin problemas” al frente de la firma.

“Es muy lamentable que Samsung, la principal empresa del país y orgullosa innovadora mundial, esté involucrada repetidamente en delitos cada vez que hay un cambio de poder político”, agrega el fallo.

El tribunal declaró a Lee culpable de soborno, malversación y ocultación de ganancias delictivas por un valor cercano a los US$7,8 millones.

La defensa de Lee expresó su decepción con el veredicto.

“La naturaleza de este caso es el abuso de poder de la expresidenta que viola la libertad corporativa y los derechos de propiedad. Dada esa naturaleza, la decisión del tribunal es lamentable”, dijo a la prensa el abogado de Lee, Lee In-jae.

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